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Para nadie es una novedad, de que a finales de la década de los años 60 y principios de los años 70, como producto de la llamada “guerra fría”, toda Latinoamérica vivió uno de los períodos de mayor agitación social y política de su historia. Los desequilibrios socio-económicos de la región hacen que una gran parte de su población, reclame por sus legítimos derechos, y comience por primera vez en su historia a pensar y buscar nuevos horizontes fuera de sus propias fronteras.

La República Oriental del Uruguay insertada geográficamente entre los dos países mayores de la región, con una población sumamente politizada y una economía vulnerable no puede escapar a una crisis que nos golpeaba seriamente a casi todos. Las capas medias de la sociedad, algunos profesionales, pero mayormente trabajadores, deciden por ellos y por el futuro de sus hijos jugarse al doloroso desarraigo que significa emigrar.

Así es como llegan a estas costas de Australia, obreros metalúrgicos, de la industria gráfica, albañiles, panaderos, carpinteros, mecánicos, bancarios textiles y hasta músicos. Porque la música y en particular el tango también estaban en crisis, digamos más concretamente que en el Rio de la Plata el tango estaba en declinación, la mayoría de las grandes orquestas típicas tenían que achicar su presupuesto reduciendo el número de sus integrantes, y se da el caso lamentable de que el propio Aníbal Troilo, para muchos el mejor bandoneonísta en la historia del tango, tuviera que convertir su gran orquesta típica a un cuarteto.

La realidad es, que mientras los discos de tangos languidecían en los estantes de los estudios radiales la música norteamericana y la llamada nueva ola con la complicidad interna de algunas radioemisoras argentinas y uruguayas, gana un espacio en los mejores horarios de las trasmisiones musicales. La propuesta fue sustituir el tango por una música mediocre y foránea, particularmente norteamericana para poder terminar con lo auténticamente nuestro, desafortunadamente esa trampa sutil organizada, no fue percibida en su momento por la audiencia rioplatense en un período en que la radio jugaba un muy importante papel de difusión masiva.

En ese clima de incertidumbre año 1970 es que dos uruguayos de Montevideo Rubén y Nelly, ambos textiles toman la gran decisión de emigrar, son jóvenes y les sobra coraje para enfrentar lo desconocido, llegan a Sydney en primavera al hostel de Villawood.

Hoy, en un día tibio de otoño del año 2007 conversamos con Nelly, han pasado casi 37 primaveras desde aquella fecha en que súbitamente el nuevo paisaje de este país atrapa su mirada veinte añera. Seguramente en aquel tiempo ella adivinaba el esfuerzo enorme que le costaría adaptarse a una y mil situaciones por las que tendría que pasar, pero lo que seguramente nunca imaginó, es que con el tiempo su voz, la convertiría en el mejor y único exponente femenino del tango en Australia. Así es como comenzamos este amigable diálogo con quien conocemos desde muchos años atrás, pero compartiendo ahora los mismos caminos del tango rioplatense.

Nelly, tú eres de Montevideo, ¿pero de qué barrio y a qué escuela concurriste?

Yo nací y crecí en el barrio Brazo Oriental en los alrededores de las calles José Revuelta y Propios y fui a la escuela Carabelas situada en la calle del mismo nombre cercano a la Avenida San Martín, en esa escuela de la cual tengo muy lindos recuerdos cumplí todo el ciclo de primaria.

¿Recuerdas algunas de tus maestras? Curiosamente, sólo recuerdo y vagamente el rostro de la maestra de sexto grado, pero lo que más recuerdo de ella es que siempre estaba tratando de convencer a mi madre de que me dejara aprender canto.

Con esos antecedentes seguramente tú cantabas en el coro del colegio, ¿Quién era el profesor de canto? En tercer año fui incluida en el coro, y el profesor que tenía, que además era pianista, se llamaba Mastrangelo, recuerdo que fui rápidamente integrada al grupo luego de que me escuchó cantar y hacer la escala vocal acostumbrada en estos casos, un requisito de rigor que debíamos pasar en aquella lejana época.

Nelly, tú sabes que tu profesor de canto fue el mismo que yo tuve en mi colegio de “Villa Española”, en realidad se llamaba Rogelio Mastrangelo y fue autor del candombe “Borocoto Chas Chas” que cantara Romeo Gavioli y fuera grabado con su orquesta…….. es muy probable puesto que los profesores visitaban diferentes escuelas ensayando con los coros escolares, y a propósito de eso también recuerdo que durante los ensayos y las fiestas, las maestras se ponían de mi lado al costado del grupo que se formaba, para oírme cantar. Pero sabes una cosa - yo no quería cantar, yo quería bailar, bailar todas la danzas que se practicaban en la escuelas de aquel tiempo, cuecas zambas pericones danzas españolas y hasta algún tema clásico, pero es indudable que tenía el destino marcado hacia el canto.

Yo diría que tu destino estuvo marcado hacia el canto en general pero flechado en última instancia hacia el tango que siempre sabe esperar – pero luego del colegio, ¿estudiaste alguna profesión? Sí, estudié peluquería en la academia de peinado “Las Novedades” y dactilografía en la muy conocida Academia Pitman, eso fue por el año 1966 donde obtuve mi certificado de peluquera y trabajé hasta nuestra venida a Australia en el año 1970. Durante dos años trabajé todos los días en mi propia casa puesto que mi padre me había comprado todos los equipos necesarios para la profesión, pero luego comienzo a buscar otros trabajos, porque yo quería hacer otras cosas, la rutina de hacer siempre lo mismo me aburría, trabajé en una imprenta que imprimía las tapitas para los helados Conaprole. Esto me divertía mucho porque la función mía como la de otras compañeras consistía en despegar una por una aquellas tapitas que una vez cortadas en bloques de cartón parafinado quedaban adheridas unas a otras formando mazos de 10 o más de ellas, eso lo hacíamos bailando cantando y encima de eso nos pagaban, y nos pagaban bien porque era un trabajo por producción, cuanto más tapitas más dinero ganabas, aquel era un empleo zafral porque como dije anteriormente se hacía sólo en verano, y con eso ganaba y me divertía más que peinando una persona.

Ahora cuéntame un poco de: ¿cómo eran aquellos tiempos de tu juventud?

Bueno, tengo que decir que tuve una juventud muy linda, particularmente los bailes en la familia, y aquellas reuniones familiares para celebrar acontecimientos, como uno en especial que fue cuando mis abuelos cumplieron 50 años de casados que duro tres días y tres noches consecutivas, entrando y saliendo gente todo el tiempo. Sucede que del lado de mi mamá tengo parientes que fueron músicos y cantantes, en aquella fiesta los musiqueros dejaban de tocar la guitarra, el bandoneón, el acordeón, y los tamboriles solamente cuando salían a descansar o para dormir un poco. Luego regresaban, con más energías, y comenzaba de nuevo el baile y las cantarolas, de manera que por esa razón tengo un carácter alegre, que me hace recordar con afecto aquellos días de mi juventud y mi niñez.

Hablaste de los bailes en tu casa: ¿concurrías también algunas veces a los bailes que organizaban los clubes en los barrios?

No tanto como hubiera querido, porque papá no nos dejaba ir solas, así fuera con tíos tías o algún otro familiar. Solamente con mi mamá, y mi pobre madre no siempre tenía ganas de ir a pasar sentada medio dormida en una silla, esperando que terminara el baile. En esos casos mi padre buscaba cualquier excusa para evitarlo, como ser que tenía mucha pintura en los labios, la pollera muy corta, la blusa un poco escotada, y luego que él lo decidía, no había forma de convencerlo.

Dime ahora Nelly: ¿Cuándo y como decides emprender los caminos de la emigración?

Al poco tiempo de conocer a Rubén mi esposo, comenzamos a hablar sobre la posibilidad de emigrar, la intención en principio fue casarnos y probar suerte en Norteamérica pero la compañía que tramitaría nuestro viaje tuvo problemas legales con otros interesados en viajar, y desistimos de hacerlo. En ese entonces yo trabajaba en PUASA una conocida industria textil del Uruguay, por aquel tiempo otros muchos compañeros de trabajo estaban ya en Australia y nos animaron a venir por los comentarios que nos hacían sobre la seguridad en el trabajo que encontraríamos, y las bondades del clima que es semejante a Montevideo. Todo fue muy rápidamente, en sólo seis meses nuestro casamiento, los trámites con la embajada, los exámenes médicos correspondientes y los documentos de emigración.

Cuando dejamos nuestro país pienso que todos traemos en nuestros ojos un paisaje grabado que es parte de nuestra memoria - ¿Te costó mucho adaptarte al nuevo paisaje? En realidad en aquel momento no presté atención al paisaje, pero sí quiero resaltar las diferencias en el modo de vida, tengamos en cuenta que estoy hablando de 1970.

En aquel tiempo todo en Australia era muy tranquilo, en sus calles a las 8 de la noche no se encontraba gente, el sábado a la noche no se veía a nadie caminando fuera de sus casas, ni en las áreas comerciales se veía gente mirando vidrieras, cosa que era una tradicional costumbre del montevideano, con su típica salida al centro de la ciudad.

Claro que ahora ya no es muy pacífico ni muy desiertas sus calles, puesto que a toda hora la gente viaja, se mueve, consume, los mayores supermercados tienen abierto las 24 horas del día y la gente por razones de trabajo está obligada a visitarlos todo el tiempo, teniendo en cuenta que normalmente en los matrimonios ambos trabajan.

Yo lo encontré todo maravilloso al principio, para nosotros esto era un mundo nuevo, recién casados no teníamos que darle cuenta nadie de lo que hacíamos (principalmente a mi papá que era tan restrictivo) recuerdo que los primeros 6 meses de casados antes de venirnos vivimos con mis padres y cuando salíamos, aunque no era una obligación y sólo por costumbre le decíamos donde íbamos, tengamos en cuenta además, que sólo tenía 20 años y estábamos llenos de esperanzas en lograr una vida mejor.

¿Cuál fue tu primer trabajo en Australia?

Mi primer trabajo fue en AWA la conocida industria de la electrónica donde trabajé alternadamente durante dos años, los primeros tres meses en la sección donde se armaban los teléfonos, allí se componía el dial soldando algunas partes del mismo. Dejo la empresa por un tiempo y cuando vuelvo estoy en la sección donde se armaban los televisores, pero no me gustaba y me retiré nuevamente. Luego decido ser camarera en un café que no recuerdo el nombre, más tarde en el Club Español de Sydney donde descubro que me gusta estar entre la gente, porque me motiva la cercanía de las personas. Trabajé también en un muy importante hotel de Sydney donde se realizan las funciones y en el Cofe Lunch, porque como dije antes la cercanía de las personas me motiva, me da energía, y una cierta alegría para sentirme bien. Finalmente en 1977 ingreso al correo (Australia Post) donde estoy hasta el año 2005 en que me retiro pensando en descansar y cometo un gran error, porque yo no puedo prescindir de la gente, y tengo que volver a la actividad como forma de recuperar para mí nuevamente, mi carácter alegre y positivo.

¿Cuándo comienzas a cantar en Australia?

No lo puedo precisar muy bien, pero pudo haber sido por 1972 o 1973, cuando motivados por el fútbol se juntan los primeros uruguayos que llegamos, para fundar lo que sería más tarde andando el tiempo el Club Uruguayo. Habían alquilado entre unos cuantos una casa en Yenora para armar ese equipo de fútbol y la parte social consistía en jugar a las cartas, comer algún asado los domingos, y entre nostalgia y nostalgia cantar alguna canción.

No recuerdo cuando exactamente comienzo a cantar, porque hice muchas cosas al mismo tiempo, lo que tengo sí presente, es cuando tengo la oportunidad de integrar un conjunto que se llamó “Zodíaco”. También hice folclore, acompañada en guitarra por Luis Oliveira, el “mudo” Fernández, Aníbal Aparicio, Enrique Guerrero y otros más que lamentablemente no recuerdo. Con ellos hacíamos cosas increíbles, como salir a cantar luego de ensayar sólo cinco minutos detrás del telón, de esa manera entreteníamos a un público siempre ávido de escuchar la música y las canciones que había dejado atrás.

Como anécdota personal recuerdo que una vez en un lugar de Botany, un colombiano nos pagó mil dólares para que volviéramos a cantar en dúo con Dal Clavero (el Maradona del tango) el conocido tema de Gardel y Razzano “Mano a Mano” con la letra humorística de Celedonio Flores. Luego de ese encuentro en el escenario de Botany con “el Maradona”, ese hombre quedó tan contento que me buscaba siempre para repetir aquella actuación conmigo.

Quienes tenemos unos años en Australia sabemos que tú en principio te dedicabas a cantar temas folclóricos y melódicos - ¿cuándo y porqué te dedicas a cantar tangos? Todo comenzó hacia 1980 cuando se forma “Cuarteto Tango” que si no recuerdo mal estuvo integrado en un principio por Pablo Bocacino en piano, Wilso Sandri en bandoneón, un violinista francés que se llamaba Antonie, y José González en contrabajo, en realidad más tarde fue un sexteto donde también tocaba las tumbadoras Gustavo Sereijo, los vocalistas fueron José Ganen y yo, y la primera presentación creo fue en el Hungarian Club de Punchbowl, aquel era un lindo lugar donde se llevaron a cabo muchas funciones bailables de la comunidad latinoamericana, que comenzaba a organizar con mucho entusiasmo algunos conjuntos musicales como “Malembe” una excelente orquesta de música tropical dirigida por Víctor López desde la trompeta.

Ese conjunto en los años 1975 tuvo una resonancia muy importante en el medio australiano, ellos me solicitaron que cantara con ellos pero a mí no me llega la música tropical, me encanta bailarla pero no para cantarla, tengo mis mejores recuerdos de esa época linda que vivió la comunidad toda con mucha fuerza, energía y creatividad.

Lo intenté más tarde con Tito Pineda haciendo algunas presentaciones donde cantaba yo los temas bailables pero nunca conseguí lograr el clima necesario del que está impregnada esa música del trópico.

Seguramente tú, como la mayoría de los inmigrantes que venimos a este país trabajamos mucho y honestamente. ¿Alguna vez pensaste que Australia te pertenece un poco?

¡Ho sí! ¡Ho sí! Esto lo digo con mucha convicción puesto que solamente tengo que pesar que a esta altura, he vivido más tiempo aquí que en mi propio país, y que además de trabajar por ella, le he dado a Australia dos hijos, razón más que suficiente para que yo pueda decir con toda justicia que le estoy muy agradecida a Australia por todo lo que me ha dado, pero por todo lo que yo le he dado, ella me pertenezca también un poco a mí.

Sé que has estado en Montevideo de paseo y actuando en diferentes lugares donde cantaste junto a figuras del tango muy importantes ¿dime como te reciben y que sientes cuando regresas?

Estuve cantando como invitada en varios lugares de Montevideo, los que más recuerdo fueron en “El Mercado de la Abundancia” en la esquina de San José y Ejido donde tuve la alegría de cantar junto a la conocida Olga del Grossi, esa noche sentí una emoción muy grande puesto que sin saberlo canté el tango “Ahora no me conoces” y ocurrió que cuando yo termino de cantar Olga del Grossi se adelanta y me abraza emocionada puesto que según me dijo, ese fue el primer tema que cantó y grabó con Donato Racciatti.

También tuve la oportunidad que no esperaba, de cantar en la confitería Lión D’Or con Miguel Ángel Maidana el intérprete del conocido tango “Los hijos de Gardel” donde su letra habla de los uruguayos que debimos emigrar. Con Nelson Sica presidente de la Academia Nacional del Tango del Uruguay estuvimos en el Canal 21 de televisión y visitamos varias radios donde se me entrevistó y pude también cantar en vivo con acompañamiento grabado. Fui invitada especial para cantar en la entrega de premios del concurso de cuento y poesía Alberto “Pocho” Domínguez que se realizó en la sala de actos del Ministerio de Relaciones Exteriores del Uruguay.

Luego también acompañada por Nelson Sica canté en la ciudad de Las Piedras con motivo de un homenaje a Julio Sosa, puesto que esa es la ciudad donde naciera el “varón del tango”, el escenario donde se desarrollaba el espectáculo, había sido armado al pie del monumento que simboliza la famosa batalla donde Artigas vence a los españoles.

Ese día no lo podré olvidar nunca, puesto que en un momento del espectáculo, cuando se estaban organizando los músicos en el escenario para que cantara Laura Canoura que es una de las voces más importantes de Uruguay me dice Roberto Méndez, el locutor encargado del espectáculo, que podía cantar pero que debía hacerlo con la gente ordenando el estrado, yo les digo que si me daban un micrófono lo podía hacer desde el suelo en la misma calle, recuerdo que como se cobraba entrada el área estaba cercada con una valla pues todo era al aire libre.

El resultado fue que canté cinco canciones, entre ellas el tango “Nada” y “En esta tarde gris” dos temas que cantaba y fueron éxitos de Julio Sosa. Los aplausos fueron impresionantes, y la gente que estaba fuera del área sin pagar entrada, de a poco se había acercado para poder verme mejor, yo estaba debajo del escenario y querían que cantara más canciones, pero por respeto a Laura Canoura que me seguía en la lista no canté más, ese es un recuerdo enorme que no podré olvidar mientras viva.

¿Escuchas tangos diariamente?

Bueno, no diariamente, porque por razones de trabajo no lo puedo hacer, pero cuando estoy en casa o viajo en el auto lo hago, y cuando estoy en la computadora escucho todo el tiempo, particularmente el tango romántico, que es el que logro interpretar mejor.

¿Tienes algún autor que sea tu favorito?

En realidad no tengo un autor en particular por quien inclinarme, puesto que lo que yo hago es elegir los temas por lo que dice la letra. Algunas veces me pregunto como pudieron lograr componer un tema que tiene un poema hermoso junto a una música tan bella donde se logra un balance perfecto entre la melodía y un poema escrito que cala tan hondo en el corazón.

Por eso siempre digo que al tango para cantarlo se le debe sentir de manera muy profunda en el alma misma, para más que cantarlo, interpretarlo con el sentido que el autor quiso poner en él. Los interpretes debemos tener muy presente, e imaginar que quizás el deseo de él, fue trasmitir nostalgia, amor, llanto, o angustia, todos estos muy legítimos sentimientos de los cuales está conformada el alma misma del ser humano.

A propósito de todo esto que tú acabas de decirme y puesto que en estos momentos tú te dedicas casi de manera permanente a él ¿qué significa ahora para ti el tango?

Creo que en esto, lo primero a decir, es que la madurez en una persona es un factor muy importante, porque cuando se tienen algunos añitos la vida se ve con otros ojos que no son los mismos de cuando somos jóvenes, ahora lo aprendí a querer y a decirlo con el sentimiento que viene intrínsico en él, el tango no es fácil de cantarlo si no se le siente.

Pongo un ejemplo: antes pasábamos por debajo de un árbol sin darle la importancia debida, no dándole el valor que significa su sombra, su perfume, su color, la armonía que él significa en el paisaje, hoy aprecio todo eso muchísimo más, puesto que la sensibilidad se agudiza en mi más y más cada día, y probablemente también porque tenemos ahora más tiempo y un poder de observación mayor, que antes no teníamos.

En un libro donde se traza una biografía del excelente músico pianista argentino Carlos di Sarli (autor del tango “Bahía Blanca” uno de los tangos instrumentales más bellos que se compusiera) él expresa con toda sencillez de que toda aquella persona que gusta y ama el tango se va convirtiendo en un ser más bueno. Yo creo que tiene razón este señor, a través de ese gusto por la música del tango la persona va adquiriendo una sensibilidad mucho mayor que le permite oscultar más íntimamente, sus sentimientos y como consecuencia llegar a conocerse uno mismo, con mayor profundidad, creo que es una definición muy acertada.

Para terminar este encuentro aunque habría mucho más para hablar, ¿Cuáles son tus más cercanos deseos a realizar?

Es muy difícil viviendo aquí plantearse proyectos muy ambiciosos, pero quisiera volver a cantar en Argentina donde ya lo hice antes con buen suceso de premios obtenidos, también volver a cantar en Uruguay, y por sobre todas las cosas cantar en el festival de voces de tango que se organiza en Santiago de Chile, un país donde el tango está también pasando por un momento de auge muy importante.

Por nuestra parte es un deber señalar el espíritu solidario que siempre puso de manifiesto nuestra entrevistada, ofreciendo su participación artística de manera desinteresada en todas aquellas obras de beneficencia que las diferentes instituciones que componen nuestra comunidad latina en Australia llevaran acabo.

También debemos señalar que a pesar de sus deseos y debido a la extensión de esta entrevista no pudimos extendernos sobre la exitosa gira que hiciera en tierras argentinas donde obtuvo importantes premios y cosechó el aplauso generoso de quienes asistieron a sus presentaciones.

Por Víctor Avero

Representante en Australia de la Academia Nacional del Tango del Uruguay y difusor radial del mismo en Sydney

Nota: En esta misma página el visitante podrá escuchar dos versiones musicales interpretadas por la voz de Nelly Machain: De Mariano Mores y J. M.Conturci “En esta tarde gris” y de Mario Soto y Jorge Caldara “Pasional”

En esta tarde gris

Pasional

25 Mayo 2007